En un mundo tan competitivo donde la imagen es determinante, nos presenta ante los otros de distinta manera: tatuados, con pelo largo, enrulado, limpio, no tan limpio, con pantalones rotos, muy casual, gorditos, con algún exceso de peso, flaco, muy flaco, etc. Todo depende de nosotros, cómo nos vemos, cómo querríamos vernos o cómo querrían que nos vean. Es distinto verse a sí mismo o cómo nos ven o cómo creemos que nos ven. Es un mundo dual, de doble discurso (por lo menos en la Argentina) donde la imagen a brindar es una mujer flaca, de piernas largas, figura longilínea ¡comiendo chocolates, dulces y postres! ¿Es factible este mensaje? ¿Es posible vivir en esas condiciones, con una masa muscular uniforme, fibra, tónica, sin celulitis, sin realizar ningún ejercicio? Desde ya que no, ¿esto me importa? ¿Trasciende lo que me importa cuando voy a un casting? ¿O voy a presentarme para un puesto laboral? No es lo mismo.

Más allá de lo que piense o quiera la sociedad, es importante lo que yo quiera para mí, es mi deseo más íntimo y que varía en el tiempo. Hay etapas donde quiero verme mejor y otra que eso no es lo importante; no podemos estar siempre con el mismo humor, pero más allá de como esté cada organismo es único e irrepetible, y como es único cada uno tiene una altura, una contextura, una forma, un determinado color de piel, de cabello, de ojos, y un peso predeterminado. En dicho peso las funciones orgánicas estarán en orden o no, por ejemplo, con sobrepeso puedo tener hiperglucemia o hipercolesterolemia, que al descender de peso eso se corrige, por eso se establecen los marcadores predictivos de riesgo coronario, a saber:

-Obesidad, sedentarismo, hipercolesterol, hiperglucemia, stress todos están inmersos en el mal comer y en no realizar actividades físicas en forma estable; por lo tanto no importa mucho lo que yo quiero sino lo que debo hacer para vivir más sano y mejor y no padecer enfermedades asociadas a un mal estilo de vida, que puedan derivar en un infarto un ACV y nos deje postrados de por vida.

Pero la decisión más importante es cuando decido hacer algo por mí o por mis seres queridos, cuando "me cae la ficha", cuando hago "el click" y digo: "quiero bajar de peso, ¿qué tengo que hacer?". Cuando la decisión es ésa, el buen asesoramiento de un médico que sepa llevar este desafío difícilmente no se pueda cumplir, y en ese contexto el logro del descenso modifica el sofisma del círculo vicioso: me veo gordo mal, ansioso, feo, como de más, engordo más; me veo más flaco, me siento mejor, me ven más flaco, obtengo un logro personal (círculo virtuoso) y obtengo una reafirmación de mi mismo.

¿Alguien se preguntó cómo queríamos vernos de grande cuando éramos niños? No creo que nos hubiéramos querido ver con sobrepeso, gordos, pelados y mal vestidos, barbudos, etc. ¿El antiheroe?
Sin tratar de ser un hedonista viviendo sólo para nuestro aspecto exterior se debe vivir una vida lo más activa y sana que se pueda; para ello se debe comer sanamente y ejercitar la actividad física en forma regular.

¿Qué significa comer sanamente?

Comer variado y completo.

¿Qué es variado?

Tratar de comer todo tipo de vegetales: a, b, c, todo tipo de frutas, lácteos descremados, carnes hipograsas (blancas, cortes vacunos magros, claras de huevo, etc), legumbres, gelatinas.

Cada alimento contiene en distintas proporciones hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales en distintas proporciones y de allí la carga en calorías; cuanto más grasa contenga, más calorías tendrá ya que la grasa se multiplica por 9  y los hidratos de carbono y las proteínas, por 4. Esta asociación, combinada con una actividad física complementaria nos dará buenos resultados, no sólo para bajar de peso sino para mantenernos lo más sano y mejor posibles.