La obsesión por bajar los kilos de más lleva a muchos a recurrir a dietas extremas. Sin embargo estas dietas no necesariamente implican una buena alimentación. El Dr. Ricardo Muzzio, especialista en endocrinología, nutrición y estética, explica algunas de las claves para detectar si la dieta que uno está siguiendo es saludable.

La preocupación por tener el "cuerpo perfecto" cada vez gana más espacio entre mujeres y hombres. Las ansias por bajar de peso son cada vez mayores y, en esta frenética búsqueda por perder los kilitos de más, muchos recurren a dietas estrictas y, en ocasiones, poco saludables. Muchas de esas dietas sirven para perder peso rápidamente, pero pueden causar problemas en la salud. Además, un gran número son difíciles -o mejor dicho, imposibles- de mantener en el tiempo, por lo que los kilos eliminados no tardan demasiado en volver cuando se las abandona.

Cambiando los hábitos

Lo importante, según el experto, es poner el acento en un cambio gradual de hábitos basado tanto en la forma de comer, como en la cantidad y calidad de los alimentos. De esa manera se da un equilibrio de nutrientes que asegurará tanto la prevención de enfermedades como una buena calidad de vida.

El especialista destaca que una de las claves para bajar de peso saludablemente es evitar largos períodos de ayuno. De hecho, puntualiza que se ha comprobado científicamente mayor prevalencia de obesidad entre individuos que comen una o dos veces por día, que entre aquellos que lo hacen cuatro veces, utilizando la misma cantidad y calidad de alimentos.
Las consecuencias de hacer una o dos grandes comidas al día se traducen en:

- Aumento del colesterol
- Mayor tendencia a formar grasa
- Alteraciones en el metabolismo de la glucosa

Por ello, es aconsejable comer pequeñas porciones en forma fraccionada y con alimentos variados, ya que cada uno aporta diferentes nutrientes que el organismo necesita ir incorporando y cuya ausencia puede ocasionar alguna enfermedad carencial.

¿Cómo elegir qué comer?

Un factor clave en toda dieta es elegir correctamente los alimentos que se incluirán en cada comida. En este punto, Muzzio (quien dirige el Centro de Estética y Nutrición Martínez) aconseja:

- Elegir todos aquellos que sean bajos en grasa y colesterol.
- Cortes de carne magra en general.
- Lácteos descremados.
- Limitar el consumo de huevos, usando principalmente las claras.
- Incorporar pescado en las comidas.
- Controlar los aderezos grasos (aceite, mayonesa, crema).
- Disminuir el consumo de frituras.
- Reducir el uso de productos de panadería y confitería.
- Aumentar el consumo de fibra (vegetales, frutas, cereales, legumbres y panes integrales).
- Disminuir el uso de azúcar (a la hora del postre, conviene optar -por ejemplo- por yogures, frutas frescas, compotas o postres helados bajos en azúcar).
- Reducir el consumo de sal (es preferible salar los alimentos después de la cocción).
- Beber abundante cantidad de líquidos (si es posible, hasta 2 litros por día incluyendo infusiones y caldos desgrasados).

Otro dato importante: para quienes disfrutan del alcohol, no es necesario eliminarlo de la dieta pero sí hay que beber con moderación. En el caso de las mujeres, lo mejor es sólo una copa por día, mientras que los hombres pueden tomar dos.

Nota publicada en Revista "Punto y Aparte"
http://puntoyaparte.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=1590&Itemid=67