Obesidad, esa enfermedad que cuesta mencionar sin que duela

Sólo por decisión propia el abandono de la obesidad a cambio de una vida mejor es posible.
No existen los casos de obesidad per sé, a excepción de las infantojuveniles o genéticas que habitualmente se dan por algún factor desencadenante. Siempre son multifactoriales, ya que no hay una sola causa, por ese motivo hay que establecerlas porque no siempre son las mismas.

Los factores desencadenantes (situaciones de stress) ponen de manifiesto la mayor ansiedad que termina canalizándose con el aumento de la ingesta.

En el 95% de los casos este patrón general del sobrepeso/obesidad es la ansiedad no resuelta. Una de las causas más comunes puede ser el haber dejado de fumar. Allí la ansiedad que se canalizaba antes con el cigarrillo, ahora se pasa a canalizar con la comida.

Cuando el doctor Ricardo Muzzio trata la obesidad, ve la punta de un iceberg, y debajo de lo visible ve las causas por las cuales los pacientes caen en la ansiedad y en el sobrepeso.

Por eso comenta, “es muy importante que las personas que no saben cómo llegaron a esa instancia hagan terapia de apoyo” para poder resolver sus ansiedades no canalizadas.

Solamente la propia decisión de la persona con sobrepeso puede lograr el resultado de una dieta. Por eso, no sirve cuando los allegados dicen “vos tenés que bajar”, esa frase sólo sigue retumbando en la mente de la persona con el problema, retumbando, sin hallar verdadero eco.

Para la persona con sobrepeso la “no aceptación” es casi una constante, no es aceptada social, ni laboralmente. Cuando en el paciente se produce el click, recién ahí se toma la decisión de hacer algo por uno mismo. Y ese será, sin dudas, el momento de empezar la dieta.

Se considera sobrepeso cuando alguien tiene entre el 15 y el 20 % de peso por arriba de lo estipulado. Obesidad en cambio, cuando estos valores están por arriba del 30% del peso teórico. Y está el caso más serio de obesidad, la llamada “obesidad mórbida” que supera el 50%.

Sumando todos los factores de riesgo (hta, sedentarismo, hipercolesterolemia, hiperuricemia, hiperglucemia, etc.), es la afección cardiovascular la más comprometida, se debe entender como enfermedad sistémica, y por ende esto afecta todas las arterias del organismo, encargadas de llevar nutrientes y oxigeno a los tejidos, por lo tanto, en cada territorio afectado aparecerán los síntomas correspondientes, a nivel cardiaco (angina de pecho), cerebro (accidente vascular o ACV), AP genital (insuficiencia sexual), etc.

Tanto al hombre, como a la mujer, les gusta verse bien, y sobre todo gustar al sexo opuesto. Pero se debe tener en cuenta qué, ante todo, cada uno debe verse bien, cada uno debe sentirse satisfecho, tanto consigo mismo, como con la imagen que le refleja el espejo.

Para llevar adelante una dieta, hay que pensar en una dieta sana y equilibrada para la vida, más allá de que además, sirva para bajar de peso y sentirse bien. Por ello, hay que modificar, antes que nada, los hábitos alimentarios.

Nota publicada en Revista "Punto y Aparte"
http://puntoyaparte.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=1337&Itemid=67