Obesidad: una mirada integral sobre el problema y las claves para salir adelante

La obesidad es un problema que se debe abordar sin minimizarlo, pensándolo en una manera integral. El doctor Ricardo Muzzio, especialista en endocrinología, nutrición y estética, cuenta acerca de su experiencia con pacientes obesos.

Un punto es claro: solamente la propia decisión de la persona con sobrepeso puede lograr el resultado de una dieta. No sirve cuando los allegados dicen: "vos tenés que bajar". Esa frase sólo sigue retumbando en la mente de la persona con el problema, sin hallar verdadero eco.

Sucede que el individuo con sobrepeso ingresa a un círculo vicioso en el que la "no aceptación" es casi una constante: le cuesta ser admitido social y laboralmente y, por lo tanto, se siente aislado y dejado de lado, lo que genera ansiedad e impulsa una mayor ingesta comida, favoreciendo el aumento de peso.

Es por ello que se necesita que en el paciente se produzca el "click". Recién ahí se toma la decisión de hacer algo por uno mismo y, sin dudas, ése será el momento de empezar la dieta y ver resultados.

En esa ocasión se necesita la consulta con el profesional, quien elaborará la dieta de acuerdo a los horarios, actividades y hábitos: no es lo mismo alguien que trabaja con actividad física que alguien que lo hace en forma sedentaria desde un escritorio.

Sin embargo, siempre se debe buscar el momento a lo largo del día para que el paciente se ocupe de su cuerpo. Y no es un tema menor si se tiene en cuenta que 9 de cada 10 personas plantean la problemática para implementar la actividad física.

En esos casos, en general es posible hacer "un huequito en la agenda" para una caminata o para andar en bicicleta.

No hace falta vestirse especialmente para ello o ir al gimnasio: se pueden caminar unas calles a la mañana camino al trabajo, al llevar o buscar a los hijos a la escuela, o bien al ir al supermercado. El tema es romper con del sedentarismo.

Uno debe pensar que, diariamente, hace un balance energético. Por un lado ingresan calorías suministradas por los alimentos. Y por el otro, el egreso a través del gasto metabólico (metabolismo basal), que es inherente a cada persona. Este metabolismo basal se debe medir, y a éste se le suma lo consumido en la actividad física realizada.
Según la práctica de actividad física se llegó a estas conclusiones:

*A mayor tiempo de actividad física, mayor gasto.
*A mayor gasto, mayor balance negativo.
*A mayor balance negativo, mayor descenso de peso.
En otras palabras: el esfuerzo y el gasto son directamente proporcionales.
Para llevar adelante una dieta, hay que pensar en una alimentación sana y equilibrada para la vida, más allá de que, además, sirva para bajar de peso y sentirse bien.

Por ello, hay que modificar, antes que nada, los hábitos alimentarios. Los aportes nutricionales deben ser balanceados por el profesional en lo que hace al aporte de hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
Las dietas masivas no personalizadas, pueden traer inconvenientes como la desnutrición, falta de aporte mineral, aparición de anemias, trastornos musculares, etc.

Obviamente el sobrepeso acompaña a las personas genéticamente propensas a aumentar los factores de riesgo como la presión arterial, la hipercolesterolemia, el aumento de acido úrico (gota), la hiperglucemia o diabetes declarada y como situación física, el sedentarismo.

El bajar de peso genera beneficio en todos estos factores, ya que muchos de los pacientes con sobrepeso presentan alteraciones gastrointestinales que mejoran notablemente al comenzar la dieta.

Pero es bueno recalcar que la dieta sólo puede ser exitosa si el paciente está dispuesto a hacerla.

En ese caso, será el encargado de pensar en una vida mejor, generando el nuevo círculo virtuoso. Viéndose bien, con una autoestima alta y una nueva imagen corporal, que le devolverá el espejo junto a una sonrisa.

Nota publicada en la revista "Punto y Aparte"
http://puntoyaparte.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=1656&Itemid=67